domingo, 28 de octubre de 2012

Nube de tormenta



La solución a los problemas,
coherencias de pasos a seguir,
la sensación de que el fin se acerca,
esta nube de tormenta, densa y espesa,
dentro de mí.

Dejarse perder plácidamente,
corazones de papel y madera
que arden juntos en el fogón,
labios dislocados que no besan,
ni piden perdón.

miércoles, 24 de octubre de 2012

Luces naranjas

No pensaba en nada,
nada más que lo que
acostumbraba a pensar.

No sabía que había
miel para mi angina,
celeste a mi ceguera,
fuego a mis grises,
aluvión a mi desvelo.

Ahora hay moscardones
en mis oídos,
despertares en lo sueños
y sueños incompletos
en los vacíos llenos
de historias sin terminar.

Se pierden luchas que
ni siquiera se dan
tiempo de abandonar.
Y yo, quise contar
luces naranjas,
antes de volver a
apagar la luz.

lunes, 22 de octubre de 2012

Reflexiones con óxido



Lo pensé poco. Di la vuelta manzana, pero lo pensé poco. Quizás tenía más cansancio mental que el que creía. Llueve. Los toldos están ocupados con personas que llevan paraguas, una de las tantas luchas que perdimos. Si tenés paraguas, dejále el toldo al que va solo, con las manos en los bolsillos pensando (o intentando) cosas que quizás no sean tan importantes, es decir, no es que no importa el hecho ocurrido (ese que me tiene pensante), sino que lo que importa es lo que se presta a pensar y reflexionar, es el trasfondo de todo. Lo que hay o hubo detrás del telón, detrás de escena.

Jugar a adivinar el “¿por qué?”, “Con qué necesidad?”, “¿A propósito de qué?”, en otras palabras, qué hace que alguien en una fracción de segundos olvide, lo que debería ser más importante que uno mismo. Quiero decir, desde mi lógica, claro, para todos es algo personal y distinto. Por eso digo que se juega a adivinar.

Mientras me sumerjo en los caminos laberínticos de la cabeza humana, tomo agua, como si fuera un motor (siempre lo creí así) que necesita aceite. Evidentemente hay cansancio, quizás por la repetición de hechos similares. ¿Tristeza? No, nada de eso, nada que ver. No debería estar presente y no hay rastros de ella, ni un poco de esa sensación. Es bien conocido su sabor, así que reconozco fácilmente cuando es nula.

No me había dado cuenta de lo nostálgica que está la tarde. Llovizna, y hace que las luces que se van prendiendo en la ciudad sean como pequeños solcitos, por esta sensación de desenfoque. Todo parece calmo, la gente que veo pasar va tranquila, o quizás yo veo todo tenue por esa extraña sensación de falta de aceite.

Estoy lineal hace varias semanas. Creo seguir estándolo pero algo me dice que la línea se está empezando a mover nuevamente, y lo que dormía, tiene su despertador amenazante. Celebro. Si no todo es aburrido.

Me empiezo a dispersar y la única expresión a tanta pregunta que se me viene a la cabeza, es: “Fue lindo” sea como sea, fue lindo. No debería importar otra cosa más. Seguramente, la falta de aceite hace que funcione un poco mal y la llovizna me óxida un poco.

sábado, 29 de septiembre de 2012

Palabras

 

Texto entrada del  30 de julio de 2011

 ¡Profesionales!

Hay sombras propias
que dan miedo,
y luces que son miseria.

¿Cuánto dura el sueño del que está soñando?

Te van choreando la vida un poco...
(¡Que nadie toque mi muerte!)

Hay momentos de gran seducción,
como claves de soles y notas.
(escondiendo el mensaje oculto...)

En su tormento de gran Toro
pide el señor, que sólo sea victoria.
(Otra vez a duras penas en la cuerda...)

Pendejo viejo de grandes alas,
que se despluman por las noches
¡volando cielos de misterio!

¿Cuánto duele el golpe del débilucho?

Algún día en la ausencia,
dejará de ser lo que es hoy...
(en este presente ausente...)

Es que no veo mas nada,
detrás de la muralla que nunca pude escrachar.

Se acomoda sobre el arte,
duerme siesta y se lame.
(no entiende el valor que tiene para mi)

¿Cuánto alimentan los besos sin labios?

Hay momentos de gran diversión,
hay quien domina impulsos...
¡Un don que pocos se dan solos!

Siempre hay algo de temor,
pero no es justamente lo que te pasa a vos...
(Si fácil es escapar...)

Ya junté los pinceles,
ya ví mis manos sucias,
también la tinta en mis venas... ¡otro día terminó!

¿Cuánto miran los ojos que no van mirando?

Si miraste bien, no vas mirando...

lunes, 24 de septiembre de 2012

Un segundo tarde

Hoy me fuí,
y me soñe,
¿qué día fue el que viví?

Tímido sol
el que brilló,
alumbro putrefacción.

La nostalgia nos comió,
y la paz se vapuleó.
Se convirtió en hormigon.

Creía que volar
era facil  y,
me solté las manos
pensando en perderme
en el placer y
olvidé que siempre fue
un segundo tarde
cuando reaccioné.

Galería de Facu-z

Detrás de escenaDetrás de escenaDetrás de escenaRamasMate
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Cuesta arribaMatiPaseo ColónArbolChicas disfrutando la tardeVentanita

La galería de Facu-z en Flickr.

lunes, 17 de septiembre de 2012

Galería de Facu-z

DosEl PibeMessi_DSC0299a_DSC0294a_DSC0293a
_DSC0304aaCuesta arribaMatiPaseo ColónArbol_DSC0328a
Chicas disfrutando la tardeVentanitaMati2Mati3ArbolesVidrios
PlantitasUna frescaEdificiosEsquina lindaMonstruoTeatro
La galería de Facu-z en Flickr.

jueves, 13 de septiembre de 2012

Camisa



Era el tiempo que pasaba, mientras todo se detenía tranquilamente, en la triste sensación de fracaso, de vibraciones ligeras y parálisis cardíaca.
Un lapso de dudas y de mareos, de vigilancia propia, de incontables virtudes  desvanecidas. Mi propio ser fue el ser que no debió nunca intentar ser. Porque esa composición de emociones no me era familiar, era mucho más artificial en mis agudos sentidos.
Ese fragmento de vida empezaba como muchos, casi sin querer, solo por propio capricho del destino, que siempre nos tira al muere y está en nosotros el morir o ser más audaz y salir ileso.
Vendías ropa. Mi camisa favorita te la compré a vos. Tenía los colores de mi pasión y era rayada como mi carácter, como mi forma de ser, como mi temperamento. El tiempo, claro está, la fue gastando, como nuestro amor nos gastó las carcajadas.
Hoy duerme en un cajón y cada tanto la miro, y me acuerdo del día que te cruce por la calle y la reconociste. Me dijiste que esa camisa es de las que vos vendías, yo te dije que te la compré a vos. Me miraste tratando de hacer memoria en mis ojos, pero no recordabas el momento, solo la camisa.
Yo me acordaba que había entrado al local solo porque te vi a vos adentro. No tenía ni un poco de ganas de gastar plata en una camisa. Pero no me pude resistir, tus ojos me tentaban a comprarte algo, y tu escote a sacarte charla.
Pregunte millones de pelotudeces para hacerme el gracioso y ver si esbozabas una sonrisa que me diera paso a preguntarte el nombre, o halagarte. Fuiste buena.
Insistí dos veces en una semana para que me dejes invitarte a tomar algo, aceptaste y de pronto sin darme cuenta estábamos en el bar, donde siento que juego de local. Hay que ir a lugares donde te reciben como un amigo, y te llaman por tu nombre. Eso pienso yo, me da más tranquilidad ver caras conocidas.
Me hablaste de tu infancia, de tus sueños, de tus amores, de historias graciosas, de música. Te besé. Me besaste. Caminamos riendo por las calles de la ciudad. Me hiciste callar cuando descubriste tu cuerpo. Te amé y te cansé. Me encanta contar esta historia en tiempo pasado-pisado. Al parecer dejaste de trabajar en el local de ropa. No tengo ganas de comprarme nada, pero quizás me pegue una vuelta a ver que hay de nuevo.

lunes, 10 de septiembre de 2012

Caras / Pequeñeces dibujadas

 Cara 1
 Cara 2
 Cara 3
 Cara 4
 Cara 5
 Cara 6
 Cara 7
Cara 8