lunes, 22 de octubre de 2012

Reflexiones con óxido



Lo pensé poco. Di la vuelta manzana, pero lo pensé poco. Quizás tenía más cansancio mental que el que creía. Llueve. Los toldos están ocupados con personas que llevan paraguas, una de las tantas luchas que perdimos. Si tenés paraguas, dejále el toldo al que va solo, con las manos en los bolsillos pensando (o intentando) cosas que quizás no sean tan importantes, es decir, no es que no importa el hecho ocurrido (ese que me tiene pensante), sino que lo que importa es lo que se presta a pensar y reflexionar, es el trasfondo de todo. Lo que hay o hubo detrás del telón, detrás de escena.

Jugar a adivinar el “¿por qué?”, “Con qué necesidad?”, “¿A propósito de qué?”, en otras palabras, qué hace que alguien en una fracción de segundos olvide, lo que debería ser más importante que uno mismo. Quiero decir, desde mi lógica, claro, para todos es algo personal y distinto. Por eso digo que se juega a adivinar.

Mientras me sumerjo en los caminos laberínticos de la cabeza humana, tomo agua, como si fuera un motor (siempre lo creí así) que necesita aceite. Evidentemente hay cansancio, quizás por la repetición de hechos similares. ¿Tristeza? No, nada de eso, nada que ver. No debería estar presente y no hay rastros de ella, ni un poco de esa sensación. Es bien conocido su sabor, así que reconozco fácilmente cuando es nula.

No me había dado cuenta de lo nostálgica que está la tarde. Llovizna, y hace que las luces que se van prendiendo en la ciudad sean como pequeños solcitos, por esta sensación de desenfoque. Todo parece calmo, la gente que veo pasar va tranquila, o quizás yo veo todo tenue por esa extraña sensación de falta de aceite.

Estoy lineal hace varias semanas. Creo seguir estándolo pero algo me dice que la línea se está empezando a mover nuevamente, y lo que dormía, tiene su despertador amenazante. Celebro. Si no todo es aburrido.

Me empiezo a dispersar y la única expresión a tanta pregunta que se me viene a la cabeza, es: “Fue lindo” sea como sea, fue lindo. No debería importar otra cosa más. Seguramente, la falta de aceite hace que funcione un poco mal y la llovizna me óxida un poco.

1 comentario:

La Maga dijo...

Nunca entenderé a las personas que con paraguas van bajo los toldos!
Me gustó lo que escribiste!!