lunes, 23 de agosto de 2010

El Desvelador


Esperá, que todo cambia demasiado,
esperá, que asi fue todo mal,
nos ataca una flecha del pasado
que parecía tan perdida, pero verás...

como viene volando de costado, y yo
sintiendome el blanco de su agredir,
¡ Tantas cosas nos atravesaron!
tantas veces ya, tuvimos que partir...

nuevos caminos transitados,
distintas personas por desmentir,
¡ cuántos años ya pasaron,
qué no me pierdo de su perseguir!

Castigo de los dioses o los vientos,
que siempre soplan a nuestro cruzar.
Nos buscan sin vergüenza y sin titubeos
y yo soy, el que te desvela, el que no podes atrapar.

miércoles, 18 de agosto de 2010

¿?

Cuarenta pesos.
Es la una menos cuatro de la madrugada, y yo en silencio, me paseo por mi cuarto boludeando con unos anteojos negros que me costaron cuarenta pesos, en Córdoba.
No los uso nunca, no sólo porque no me gustan, (aunque en verdad me pasa con todos los anteojos, es decir, me gustan los anteojos, quedan bien, y me harían falta porque al sol arrugo mucho la cara, me molesta mucho, pero me siento como inseguro, que piso a punto de caer en cualquier lugar, y si me caigo, creo que sería una re vergüenza), sino porque estos mas allá de su bajo costo son muy feos.
Me los pongo, me lo saco, me los pongo, se los pruebo a mi perra, me los pruebo yo, se los pruebo a mi perra, hasta que veo que me mira con cara de "es hora de dormir", y si, tiene razón, debería dormir para no llegar tarde al trabajo. Mmmm... prefiero quedarme un rato más, pensando en que hubiera sido mejor emplear esos cuarenta pesos en otra cosa, pero... ¿en qué?...
Si,mañana llego de nuevo tarde a trabajar.

lunes, 16 de agosto de 2010

La importancia de soñar.


Si no te dejan hablar, hay que escribir.
Si no te dejan escribir, tenés que imaginar.
Si no te dejan imaginar, tenés que soñar.
Si no sos capaz de soñar, ya no sos nada, realmente.

jueves, 12 de agosto de 2010

Pasaron

Pasaron los meses,
pasaron los días,
pasaron las horas
y muchas noches perdidas.

Pasaron tardes,
pasaron salidas,
pasaron minutos
y muchas despedidas.

A veces nada se encuentra,
a veces solo es espera,
a veces todo lleva tiempo,
a veces todo anda lento
y no sabe continuar..

No quiero que me suelten,
no quiero que me agarren,
dame solo voces,
para poder cantarte,

pero ya no mas preguntarte,
por miedo a que no respondas mas.

martes, 20 de julio de 2010

Otra vez tomé

Otra vez tomé
el colectivo para ir a ver,
el pasillo de la casa donde caminaré
por ahora es distante, ya lo sé.

El día que pueda entrar,
lo hare con unas flores y felicidad,
y solo me iré
cuando me digan: "no quiero volverte a ver".

Cada vez que voy
siento algo extraño y no se porque,
siento que es el lugar que soñe,
perfecto para envejecer.

Otra vez tomé
el colectivo para volver,
de las sensaciones de calidez
que me da tu pasillo de ajedrez

Otra vez tomé
la imagén del pasillo que alguna vez,
sentirá mis pasos
y mi estupidez

Otra vez tomé
una foto a futuro y felicidad,
y no me importa esperar
mientras miro el pasillo de ajedrez...

lunes, 1 de febrero de 2010

Manos

No me importa cuanto mide la verdad,
ni que tan cortas son las patas de la mentira.
Ya no espero sin imaginar,
y se que no me esperan en la esquina.

Anda dando vueltas un viejo dolor,
que es ciego y no ve que hay esperanza.
A decirle que se aleje vengo yo,
que ya no lo quiero sobre mi espalda.

No me esperes que siempre estoy llegando,
cuando me alejo es porque no me quieren cerca.
El espejo me devuelve lo pensado,
no hay dudas que soy normal, ninguna rareza.

Yo solo quiero que te lances a mi lado,
sin importar que pase demasiado,
sentir en cada paso el empujon
y no perder el rastro de nuestras manos.

miércoles, 20 de enero de 2010

El viento

Esa mañanita la encontró con una sonrisa. Había soñado con lo grande que es el mundo. Había visitado, en su sueño, los lugares mas lejanos, los paisajes menos grises y había conocido gran cantidad de personas con las cuales se encariñó.
Pero ahora estaba terminando de desayunar, el despertador ya la había despertado pasaditas las seis y media de la mañana. Mañana que comenzaba a darle la razón a los pronosticadores del clima que habían anunciado días atrás una fuerte tormenta, y ella se olvido de reparar las goteras de su casa.
Era inevitable recordar esos lugares y esas gentes, esos aires y esos verdes, sobretodo viajando en un colectivo desbordado de gente, camino a una oficina a estar frente a una computadora ocho o nueve horas al día.
Y así paso el día, soñando despierta, y ese sueño no pudo dejar de recordarlo en ningún momento, hasta que llegó la noche al igual que el fuerte diluvio pronosticado. Y recordó. El enero anterior tuvo la misma lluvia, y también tuvo el mismo problema de las goteras.
Y pensó. La tormenta había dado vuelta al mundo, seguramente acompañada o impulsada por el fuerte viento.
Tuvo un plan en medio de su descubrimiento, quizás regalarle algo al viento pueda llevar algo de ella a esos bonitos y lejanos lugares soñados. Y cantó. Le canto al viento una canción jamás escuchada, jamás conocida, ni por ella, ni por nadie, una canción cantada con el corazón, al compás de cada latido, una canción que hablaba de deseos, anhelos, de coraje, de libertad.
Terminó de ver como se iba junto a la fuerte ráfaga, puso baldes bajo las goteras y se acostó a dormir. Pasaron las horas. ¿Quién sabe cuántas?.
Entonces fue que una voz conocida la despertó, le hizo abrir de par en par los ojos. Miró a su alrededor y no se encontraba en su cuarto, ni en su casa, y el sonido de un fuerte viento se le sumo a su desorientación.
Vió una ventana con cortinas y al abrirla no se encontró con el gris de su ciudad, había tanto verde, tanto aire, tantos lugares lejanos. Y finalmente entendió. Estaba viviendo ese sueño soñado y la voz que la despertó,en lugar de su despertador, fue el canto regalado al viento y vió en el horizonte la tormenta que se aproximaba. Y sonrió.

(También se podría haber llamado "La soñadora".)

lunes, 18 de enero de 2010

Fugaz y Eterno

Fue un despegue, un destello, una chispa, un rayo, un impulso, un salto, un paso, una estrella fugaz, un abrir y cerrar de ojos, una confesión, un suspiro, un latido, un sentimiento, una palabra.
Fue así de cálido, de veloz, de fugaz y de inesperado. Pero es para siempre.

lunes, 11 de enero de 2010

Conversación interior

Tuvo una conversación con su propio ser, en donde él, no participaba.
No hay que pensar tanto, recriminó el corazón, lo importante es no atarse a ideas o prejuicios, lo atrapante es saber que la vida que uno vive se va viviendo sin frenos, ni trabas, tratando de dejar espacios en blanco solamente para reflexionar y estar contento (mas allá de la alegría o tristeza del momento) de que siempre se siguen los pasos de los latidos. En mi opinión el problema no es pensar, contestó la conciencia, el problema son los descuidos el no darse cuenta que del otro lado también hay historias vividas, historias pasadas, historias inesperadas que siempre se esperan vivir aunque parezcan imposibles o lejanas, los descuidos para con la otra parte, y sobretodo los decuidos para con nosotros mismos, el no darnos la oportunidad merecida, el no animarse a lo auténtico, a lo fantástico, a lo que quizás nunca esperamos y ahora no queremos que pase de nosotros sin dejar un rastro, una huella, una alegría, una enseñanza. Las manos aplaudieron la conciencia. Porque ellas saben de enseñanzas y de aprender, las manos saben tocar, y después de varios intentos fallidos, aprendieron a detectar cuando otras manos tocan por amor o por diversión, son iguales que los ojos, que de tanto mirar aprendieron a ver, y saben cuando otros ojos esquivan por vergüenza, o cuando miran fijos y embobados de amor, o tristes por algun pensamiento que duele. Luego de un momento de silencio, el corazón admitió que no es descuido, es inseguridad, miedo... miedo de latir mucho y que no sea correspondido, tengo miedo del golpe en la cabeza que me haga bajar y darme cuenta que me equivoqué.
La conciencia aconsejó, que si las manos aprendieron a detectar amor tocando otras manos, y los ojos aprendieron a ver después de tanto mirar, vos tenes que sentir si los latidos del otro suenan en sincronia con los tuyos.

domingo, 10 de enero de 2010

La voz distinta

No puedo escuchar las voces
que hablan por detras.
No puedo entender porque
hablan cuando no escucho.
Se llena el recuerdo de humo,
por algun lado se va a filtrar.

Pienso, imagino y recuerdo
la voz que tomo mas enserio,
la que mas me gusta escuchar.
Aunque no la veo, la espero
siento que suelta mi freno,
el que siempre quise soltar.

A la hora de soñar los sueños,
en las madrugadas que enloquezco,
hay una voz que quiero cuidar.
Y después, qué pasa luego,
algo que no entiendo
sé que me va a abrazar.