A veces uno,
a veces tres,
normalmente diez,
sorpresivos veinte
que importan poco,
¡salten libres!
Cobardes presenciales,
desenvueltos escritores,
nubes tormentosas
al ver la lírica
que unos ojos desprenden,
sinvergüenza y sin vueltas.
No quiero agigantar el número,
uno importa más
y le das la corona
de estar encima de la línea,
aunque no esté,
¡perdiendo horas!
No es cuestión de cantidades,
sólo saben sumar algunos,
y mi crueldad disminuye
si la gracia escribe junto a vos,
con lírica de ojos fuertes,
aprisionando a quienes no quieren saltar.
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